Crianza bilingüe

No es lo mismo aprender sobre el desarrollo del lenguaje en libros de texto, experiencias clínicas y consultas de investigación, que ver la jornada de cerca a través de la crianza de un niño. Mi pareja y yo acordamos hace tres años tener un sistema de hablar español en casa y utilizar el inglés en la comunidad. También modelamos el “code switching”, hablando español e inglés cuando viene un familiar que no habla español o cuando vamos al parque y compartimos con amistades que hablan ambos idiomas. Ya casi a tres años de esta jornada, vemos los frutos: nuestro hijo utiliza los dos idiomas. Spanglish. A veces en una misma oración. A veces repite la palabra en ambos idiomas. En esta etapa no nos estamos enfocando tanto en corregirlo, sino en animar cualquier tipo de expresión.

A la hora de la cena practicamos todas las palabras que sabemos en ASL. Y, de vez en cuando, escuchamos cuentos y canciones en francés. Existe literatura que muestra los beneficios de una crianza multilingüe.

La neurociencia ha demostrado que la crianza multilingüe puede tener efectos muy positivos en el desarrollo cognitivo, emocional y social de los niños. Durante los primeros años de vida, el cerebro posee una enorme plasticidad neuronal, lo que significa que está especialmente preparado para aprender y adaptarse a múltiples sistemas lingüísticos al mismo tiempo. Esto es algo que me gusta recalcar cuando las personas piensan que múltiples idiomas pueden confundir a los niños. Al revés, este es el tiempo de máxima neuroplasticidad. ¡Hay que aprovecharlo! Utilizar más de un idioma fortalece conexiones neuronales relacionadas con la atención, la memoria de trabajo y la flexibilidad cognitiva. Estudios en neuroimagen han encontrado que los niños bilingües suelen activar redes cerebrales asociadas al control ejecutivo con mayor eficiencia, especialmente en tareas que requieren cambiar de enfoque, resolver problemas e inhibir distracciones.

Más allá de los beneficios neurobiológicos, la decisión de criar en varios idiomas también es una decisión cultural. La psicología de la asimilación cultural ha explicado por qué muchos inmigrantes optan por hablar el idioma de la mayoría, en mi contexto estadounidense, el inglés, y prefieren no mostrar un acento. Para pasar desapercibidos y no sobresalir tanto. Algo que se entiende por el largo historial de racismo y las microagresiones diarias que muchas personas experimentan. Más aún hoy día, con ICE tan activo y el clima político como está. Pero hay quienes decidimos agarrarnos del español y no soltarlo, porque es nuestra cultura. Es un pedacito de nuestro hogar que siempre cargamos con nosotros, y nos rehusamos a que nuestros hijos no entiendan el idioma que nos crió a nosotros.

Sí he notado que requiere mucha intencionalidad mantener el idioma de la “minoría”. Por ejemplo, cuando puse a mi hijo en un cuido por ocho meses, a pesar de tener maestras mexicanas y estar en un contexto bilingüe, agarró rápidamente el inglés. Puede ser que haya notado que sus amiguitos hablaban inglés. Puede ser que se haya dado cuenta de que hay personas que no hablan español, pero casi todos entienden inglés. No sé la razón exacta. Pero sí noté que entonces mis familiares y amistades comenzaron a hablarle en inglés. Les tuve que pedir que, por favor, solo le hablaran en español, independientemente de si él respondía en inglés o no.

Comencé a hacer posts en Facebook preguntando si había mamás cuyos hijos hablaran español y quisieran encontrarse conmigo para jugar y que nuestros hijos platicaran en español. Y me di cuenta de algo: muchas mamás hispanohablantes me decían que les hablaban inglés a sus hijos. “Es que es más fácil”. “Es que mi esposo no habla español”. “Es que se acostumbró por la escuela”. Todas razones válidas. Pero entonces, ¿el español dónde queda?

Ha tomado mucha intencionalidad mantener el español en esta casa. Tampoco quiero hacerlo desde un tono militante, como el de algunas personas monolingües exigiendo que se hable su idioma, sino con gracia y compasión, manteniendo apertura y dándole la bienvenida al idioma que salga. A veces mi nene decide hablarme con las manos, utilizando algunas de las más de 100 palabras en ASL que se sabe. Y yo le respondo.

La idea es seguir dándole la bienvenida a los idiomas como herramientas para una mayor expresión. Teniendo en mente que esta decisión implica más trabajo, sí, pero también mayores beneficios.

Referencias

de Bruin, A. (2024). Not all bilinguals are the same: Understanding variability in bilingual development and cognition. Current Directions in Psychological Science, 33(1), 45–51.

García, E. E., & Kleifgen, J. A. (2023). Educating emergent bilinguals: Policies, programs, and practices for English learners. Teachers College Press.

Ramírez-Esparza, N., García-Sierra, A., & Kuhl, P. K. (2023). Bilingual language exposure in early childhood and its impact on cognitive and social development. Annual Review of Developmental Psychology, 5, 371–394.

 

 

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