En lista de espera para terapia física

“¿Por qué estás buscando servicios de terapia física?”, me pregunta mi amiga en un mensaje de voz de siete minutos, como solemos comunicarnos en estos días de maternidad temprana. “Para fortalecer el piso pélvico y restauración abdominal”, le respondo, junto a seis minutos de diálogo sobre otros temas.

La verdad es que hay un momento en el posparto donde el cuerpo comienza a pedir movimiento. Una exigencia que sale desde la memoria corporal. Ya van casi tres meses sin ir a clases de baile o pilates, y el cuerpo me lo está recordando. Este fin de semana volvimos a una caminata familiar para satisfacer el deseo de volver a movernos, volver a sentirnos fuertes. Este deseo de querer regresar se topa con la realidad de que hay una larga lista de espera para volver a tomar terapia física. Y les confieso que no me atrevo a volver a las clases de baile o ejercicios sin el visto bueno de mi terapista física.

Como hemos repasado en otras entradas, la neurociencia ha demostrado que durante el posparto el cerebro y el cuerpo atraviesan una reorganización profunda. Más allá de la recuperación muscular, hay cambios hormonales, privación de sueño y un sistema nervioso intentando adaptarse a una nueva demanda constante de cuidado (Glynn et al., 2023; Meltzer-Brody et al., 2023). Así que el nuevo régimen de cuidado debe ser atemperado a esta realidad corporal. Pensar en las caminatas suaves, que tienen efectos importantes sobre el estado de ánimo, la circulación y la regulación emocional en el posparto (Cameron et al., 2023), pero manteniendo el ritmo lento.

Mientras me desespero por comenzar terapia física, he recopilado prácticas sugeridas, según me enseña el internet, que pudieran ser útiles como preparación para la terapia física. Respirar profundo. Caminar. Activar suavemente el abdomen, no con ejercicios fuertes, sino más bien con respiraciones conscientes y las manos en la barriga. Volver a sentir el suelo pélvico: levantar, no trincar. Movimientos pequeños que desde afuera probablemente ni se notan, pero que internamente cultivan muchísima conciencia corporal. Además, ejercicios pequeños que puedo hacer mientras cargo a mi bebé, mientras sostengo una botella o mientras superviso a mi toddler.

Desde la neurorehabilitación sabemos que los patrones de movimiento que se establecen temprano pueden influir en la recuperación a largo plazo (Kim, 2023). En mi libro Matrescencia en curso les conté cómo sentía asimetría en una cadera. Y cómo aprendí, con el tiempo, que no iba a regresar a lo que era antes. Rechazando el discurso social del “bounce back”, acepté que ahora tenía una jornada totalmente nueva. En todos los sentidos: mental, identitaria y física. Mi cuerpo nunca volvió a ser el mismo, aunque sí logré fortalecerlo; simplemente era un nuevo baseline.

Ahora, en la segunda ronda, sé que necesito movimientos que no interrumpan el proceso de sanación. Entiendo que hay una fase de recuperación lenta, lejos de ejercicios intensos y apresurados.

Mientras extraño las clases, y continuo esperando a que me llamen para confirmarme un espacio, me conformo con una lista de cotejo de los ejercicios que haré mientras tanto:

  • Respiración diafragmática

  • Ejercicios pélvicos (levantar, no apretar)

  • Conexión abdominal (con las manos en costillas y barriga)

  • Caminar

  • Mobilidad gentil de caderas y espina dorsal

  • Masaje gentil en la herida

¿Qué tiene que ver esto con la neurociencia y neuropsicología? Bueno, lo que hemos recalcado, que el bienestar es integral, y que la mente no vive separada del cuerpo. Tras un embarazo y un parto, hay que priorizar la restauración física. El hacer ejercicios es vital para el bienestar, pero estos deben ser atemperados a la realidad posparto. Hay que ser conscientes con la realidad de la cuerpa y darle el cariño que necesita.

Referencias

Cameron, E. E., Sedov, I. D., & Tomfohr-Madsen, L. M. (2023). Sleep and postpartum mental health: A systematic review. Sleep Medicine Reviews, 67, 101729.

Glynn, L. M., Davis, E. P., & Sandman, C. A. (2023). Maternal neurobiological adaptations during the postpartum period. Annual Review of Clinical Psychology, 19, 243–268.

Kim, P. (2023). Human maternal brain plasticity: Adaptations to caregiving in the postpartum period. Current Opinion in Psychology, 50, 101558.

Meltzer-Brody, S., Howard, L. M., & Bergink, V. (2023). Postpartum psychiatric disorders. Nature Reviews Disease Primers, 9(1), 1–20.

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