Estilo de vida y neuropsicología 2
Pasar tiempo afuera, en la naturaleza, es una de esas intervenciones simples y accesibles que benefician al individuo de manera integral. Ayuda a regular el estrés, a restaurar la atención, a desconectarnos de la tecnología mientras fortalecemos nuestra conexión interna, y a cuidar la salud cerebral gracias a los factores neurotróficos que se liberan con este tipo de actividad. Tanto en niños como en adultos, se ha observado una clara relación entre el tiempo al aire libre y la reducción de la ansiedad y el estrés.
Mi hijo cumple un año pronto, y una de mis cosas favoritas es enseñarle a apreciar la naturaleza y el tiempo afuera. Desde disfrutar de una caminata, detenernos a mirar rocas o palitos en el camino, hasta aprender juntos a elegir la ropa adecuada para adaptarnos a cualquier clima.
Esta semana fuimos a un lugar muy remoto en el sureste de Oregón, donde la temperatura superaba los 110 grados Fahrenheit. ¿Se pueden aprender estas lecciones incluso en climas incómodos? Yo creo que sí, definitivamente. Los principios de la neuropsicología no solo se aplican en las condiciones perfectas de un laboratorio clínico, sino también en la vida diaria, con todos sus climas y temporadas.