Nadar para un mejor cerebro

Hoy fue la última clase de natación para mi nene. Desde que se levantó estuvo hablando del agua, de la maestra, y de todo lo que íbamos a practicar en la piscina. Pero cuando llegó la hora de entrar al agua, el entusiasmo no era exactamente el mismo. Aun así, fuimos y trabajamos distintas destrezas.Porque muchas veces el aprendizaje en la infancia no se ve como grandes logros inmediatos. A veces se ve como pequeños pasos repetidos una y otra vez. Empezando con meter la cara en el agua, sostenerse del borde, patear, flotar, y confiar.

La estimulación acuática tiene múltiples beneficios en el neurodesarrollo infantil. Más allá de ser una actividad recreativa o deportiva, el agua ofrece un entorno sensorial único que activa diferentes sistemas del cuerpo y del cerebro al mismo tiempo. Uno de los más importantes es el sistema vestibular, responsable del equilibrio, la orientación espacial, y el procesamiento del movimiento. Cuando los niños se mueven en el agua, ya sea flotando, girando, pateando, o simplemente cambiar de posición, están estimulando este sistema de manera constante. Esa estimulación ayuda al desarrollo de la coordinación, la planificación motora, la atención, y hasta la regulación emocional.

Adicionalmente, el medio acuático proporciona una experiencia sensorial completa, incluyendo la presión profunda, los cambios de temperatura, la resistencia al movimiento, y la estimulación táctil. Todo esto favorece la integración sensorial, especialmente en niños pequeños que aún están organizando la forma en que entienden y responden al mundo. Distintos estudios han asociado la natación y las actividades acuáticas tempranas con mejoras en habilidades motoras, lenguaje, memoria, y funciones cognitivas. Incluso se ha observado que el movimiento bilateral y coordinado que ocurre al nadar puede favorecer conexiones neuronales importantes para el aprendizaje.

Más allá de la evidencia científica, es muy valioso que un niño desarrolle seguridad en el agua. Ver cómo desarrolla confianza en su cuerpo, cómo aprende a tolerar desafíos, y cómo celebra pequeñas victorias. Además de que enseñar salir a flote, volver a la orilla, y destrezas básicas son importantes para enseñar supervivencia en el agua.

Hoy no fue la clase más entusiasta. Hubo momentos de cansancio y resistencia. No ayudó que no pudo dormir su siesta, haciendo el temperamento más irritable. Pero algo de práctica, conexión, y movimiento, cuenta para el ejercicio de hoy, aunque fuera la última clase. A veces lo poquito basta, porque estas experiencias en el agua no solo fortalecen sus músculos, sino también ayuda a construir su cerebro.

Referencias

  • Sigmundsson, H. & Hopkins, B. (2010). Baby swimming: exploring the effects of early intervention on subsequent motor abilities. Child: Care, Health and Development.

  • Ahrendt, D. et al. (2012). The effect of aquatic intervention on the gross motor skills of children. Physical & Occupational Therapy in Pediatrics.

  • Becker, B. E. (2009). Aquatic therapy: scientific foundations and clinical rehabilitation applications. PM&R Journal.

  • Piek, J. P. et al. (2008). Motor coordination and neurodevelopment in early childhood. Human Movement Science.

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