Neuropsicología para el posparto

Me pongo a hacer una búsqueda de herramientas neuropsicológicas para la etapa del posparto, y los primeros diez resultados son puros artículos sobre el “mommy brain” (que en gran medida ha sido cuestionado en la literatura científica), depresión posparto, y psicosis posparto. Algunos títulos alarmantes de todos los riesgos. No es de sorprender, la neuropsicología, al igual que otras disciplinas médicas estadounidenses, se ha desarrollado por estudiar déficits, siguiendo un paradigma centrado en la enfermedad enfermedad.

Estos riesgos son reales y la educación es poder. Pero me hubiese gustado encontrar cosas más optimistas, especialmente ahora que estoy a tres días de mi fecha indicada pa’ parir.

Así que aunque este no es el resumen que me apareció en orden, quería hacer un blog con información de neuropsicología que podría ayudar en el posparto.

La intervención para prevenir la depresión posparto: ROSE

El programa ROSE (Reach Out, Stay Strong, Essentials for Mothers of Newborns) es una intervención preventiva basada en evidencia diseñada principalmente para aplicarse durante el embarazo con el objetivo de reducir la depresión posparto (PPD). Aunque fue diseñada para el periodo prenatal, algunas adaptaciones permiten su uso en el posparto. Consiste en un formato grupal breve, generalmente de cuatro a ocho sesiones, que busca:

  1. fortalecer habilidades interpersonales

  2. mejorar la comunicación

  3. ampliar redes de apoyo social.

    Además, aborda los desafíos emocionales y sociales asociados con la transición a la maternidad, proporcionando herramientas prácticas para afrontar este periodo.

Los estudios han demostrado que el programa ROSE puede reducir aproximadamente a la mitad las tasas de depresión posparto, lo que lo convierte en una estrategia altamente efectiva y costo-eficiente dentro de la atención perinatal. Su enfoque preventivo permite intervenir antes de la aparición de síntomas clínicos, promoviendo el bienestar emocional de las madres y favoreciendo resultados positivos tanto para ellas como para sus bebés.

Como mencioné, aunque diseñada para la etapa prenatal, también podría ser útil en el posparto inmediato.

Un artículo sobre la correlación del desempeño cognitivo en el embarazo y propensidad a depresión o psicosis posparto

El estudio “Neuropsychological performance in women at risk of postpartum depression and postpartum psychosis” (Cattarinussi et al., 2025) analiza el rendimiento cognitivo en mujeres embarazadas con riesgo de depresión posparto (PD), psicosis posparto (PP) y sin riesgo. Los resultados muestran que las mujeres en riesgo de PP presentan un peor desempeño en funciones ejecutivas y velocidad de procesamiento en comparación con las mujeres sin riesgo, así como un rendimiento inferior en todos los dominios cognitivos frente a las mujeres en riesgo de PD. En contraste, las mujeres en riesgo de depresión posparto no mostraron diferencias significativas en el rendimiento cognitivo respecto al grupo sin riesgo, incluso cuando algunas presentaban síntomas depresivos durante la evaluación.

Este estudio también encontró que, dentro del grupo en riesgo de psicosis posparto, aquellas mujeres que desarrollaron una recaída psiquiátrica en las primeras semanas tras el parto ya mostraban durante el embarazo déficits cognitivos más marcados (memoria verbal y visual, funciones ejecutivas y velocidad de procesamiepnto). Por otro lado, las mujeres en riesgo de PP que no desarrollaron síntomas presentaron un rendimiento intermedio. Estos hallazgos sugieren que las alteraciones neuropsicológicas durante el embarazo podrían actuar como un marcador temprano de riesgo de recaída en la psicosis posparto, lo que podría ayudar a diseñar estrategias preventivas e intervenciones clínicas más tempranas.

¿Cómo interpreto esto? Ustedes saben que no soy fanática del discurso social con el mommy brain, principalmente porque la evidencia es mixta y no apoya una narrativa de deterioro generalizada. Sin embargo, este artículo puede ser uno de los que sí indiquen vulnerabilidades. Así que si una mamá está experimentando déficits cognitivos en el embarazo, y si no se explican por factores como el cansancio, sueño o nutrición, valdría la pena echar una mirada al cuadro completo para ver si hay vulnerabilidades afectivas, y así ofrecer apoyo en el posparto.

El cerebro cambiante en la matrescencia

Sabemos que el cerebro en plena matrescencia experimenta una profunda reorganización desde el embarazo hasta el posparto, impulsada principalmente por cambios hormonales, procesos inflamatorios y factores conductuales. Estudios de neuroimagen longitudinal (Chechko & Nehls, 2025) muestran reducciones en el volumen de materia gris y modificaciones en la conectividad cerebral, especialmente en regiones relacionadas con la regulación emocional y la respuesta al estrés (como la amígdala, el hipocampo y la corteza prefrontal). Estos cambios son más dinámicos durante las primeras semanas tras el parto, aunque algunos persisten a largo plazo, y están estrechamente vinculados a fluctuaciones hormonales como la progesterona y el estradiol, así como a la interacción de mamá con bebé.

Asimismo, el artículo destaca que esta plasticidad cerebral posparto puede tener efectos tanto adaptativos como asociados a vulnerabilidad a trastornos mentales, particularmente la depresión posparto. Factores de salud como la inflamación, la diabetes gestacional o trastornos hipertensivos, junto con variables psicosociales, pueden influir en estos cambios cerebrales y en el bienestar materno. En conjunto, los hallazgos subrayan la importancia de comprender esta reorganización neurobiológica para desarrollar intervenciones personalizadas que promuevan la salud mental en el periodo perinatal.

De Guzman (2024) aclara que el llamado “mommy brain” no implica un deterioro cognitivo, sino una reorganización adaptativa del cerebro materno orientada a las demandas de la crianza y el vínculo, influida por cambios hormonales, estrés y plasticidad cerebral durante el posparto. A partir de la entrevista con la neurocientífica Jodi Pawluski, se destaca que la depresión posparto puede pasar desapercibida debido a presiones sociales que idealizan la maternidad y dificultan expresar emociones negativas. Se describen síntomas clave (como alteraciones del sueño, apetito, irritabilidad o tristeza persistente) y se enfatiza el papel fundamental de los cuidadores, quienes pueden apoyar mediante acciones simples pero significativas: preguntar de forma genuina cómo está la madre, fomentar el autocuidado (sueño, alimentación, actividad física y apoyo social) y facilitar el acceso a ayuda profesional. En conjunto, el artículo subraya la importancia de reconocer la complejidad emocional del posparto y de brindar apoyo activo y empático.

Estrategias aplicables

Teniendo en mente las vulnerabilidades a no solamente la depresión posparto, sino también la ansiedad, psicosis, TOC, y otras vulnerabilidades en el posparto, recomiendo (y me lo aplico) comenzar con algún tipo de intervención antes de que aparezcan síntomas.

En mi caso, estas son las que le he pedido a mi familia:

  • Socialización limitada —> Definitivamente no quiero caer en una soledad desalentante, pero a la vez, quiero proteger el periodo vulnerable de esas primeras semanas, especialmente si me toca la recuperación de una cesárea. He pedido limitar visitantes durante la cuarentena, y que los familiares vengan cuando coordinemos, y ofrezcan ayuda concreta (comidas, cuidado infantil, los perros).

  • Aceptar ayuda —> Hace un mes, una nueva amiga que conocí en un grupo de mamás me ofreció un meal train. Me costó aceptar la ayuda, sin embargo, después de enterarme de la posibilidad alta de cesárea y cómo el posparto se iba a ver diferente a mi primero, agradezco profundamente la iniciativa de ella.

  • Actividades sensoriales —> Tengo una canastita lista con actividades de pintura y manualidades para fomentar descanso mental y tener actividades alternativas a las tecnológicas.

  • Practicar los diálogos internos —> Ya he practicado libretos internos de cómo redirigir una visita indeseada, cómo explicarle a mi toddler que no lo podré cargar por varias semanas, y cómo pedir descanso aquí en mi hogar.

  • Evaluación diaria (o cuando el tiempo lo permita) de bienestar —> Creo que en mi primer posparto me tomó meses hacer ese check in interno de ver cómo iban las cosas. A veces sí tenía gente que quería ayudar, pero yo no tenía claro el cómo. Sin ponerme presión a tener que proveer respuestas, me daré un espacio de introspección cuando el tiempo lo permita, para ver si mis preferencias han cambiado o nuevas necesidades han surgido. Esto va atado a una comunicación directa y abierta con quienes conviven en la casa.

  • Respetar los tiempos —> Les confieso que he buscado varias veces “cuán rápido puedo volver a bailar después de una cesárea” porque es algo que pienso frecuentemente. Sin embargo, con la recuperación física, es importante respetar los tiempos para no empeorar el pronóstico. Así que me recuerdo que no es que nunca volveré a bailar, es solo una pausa.

  • Libreta a la mano —> Escribir siempre ha provisto maneras de sanar y añadir perspectiva, así que aprovecho para registrar emociones, experiencias, y diálogos para tener registro de esta etapa caótica, transformadora, que nunca se repetirá igual.

Referencias

Cattarinussi, G., Segre, G., Biaggi, A., Hazelgrove, K., Sambataro, F., Russo, M., Lawrence, A., Fusté, M., Mehta, M. A., Seneviratne, G., Craig, M. C., Miele, M., Pawlby, S., Conroy, S., Pariante, C. M., & Dazzan, P. (2025). Neuropsychological performance in women at risk of postpartum depression and postpartum psychosis. Archives of Women's Mental Health, 28(1), 55–65. https://doi.org/10.1007/s00737-024-01510-9

Chechko, N., & Nehls, S. (2025) (PMID: 39839983; PMCID: PMC11744624). From Pregnancy to Postpartum: The Dynamic Reorganization of the Maternal Brain.

De Guzman, R. (2024, May 14). Mommy Brain: The Neuroscience of Postpartum Depression and Ways Caregivers Can Help. Families for Depression Awareness.

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