Cuidado quiropráctico durante el embarazo
Una de las cosas que me ha salvado en este embarazo es tener cuidado quiropráctico. Ojo que les cuento mi experiencia como clienta, ya que esta ciencia no es mi área de experticia, aunque me encanta aprender qué dice la neurociencia sobre todo este proceso.
Comencé el cuidado quiropráctico en el segundo trimestre para atender dolores de espalda, cadera, de cintura pélvica. Aprendí que el dolor de cintura pélvica (PGP) es común que nos afecta a 1 de cada 5 mujeres embarazadas. Este dolor causa malestar en la articulación púbica, las caderas, y/o la zona lumbar. Se debe a la rigidez o irregularidad de las articulaciones pélvicas o a la relajación de los ligamentos inducida por hormonas, lo que provoca molestias al caminar, girar en la cama, y/o subir escaleras. El tratamiento incluye fisioterapia, cinturones pélvicos, y ejercicio.
Durante este periodo de tratamiento aprendí sobre los muchos cambios musculoesqueléticos que estaban pasando en mi cuerpo durante este tiempo de embarazo, debiéndose a una combinación de fluctuaciones hormonales y cambios biomecánicos. En el mundo del tsunami hormonal, se encontraban la relaxina, el estrógeno, y la progesterona en todo su apogeo. Los cambios biomecánicos directamente relacionados con el aumento de peso, el cambio del centro de gravedad, y los cambios de distribución de peso que afecta los músculos que se sobre utilizan y los que se dejan de utilizar.
Otro consejo que me dio la quiropráctica, evitar sobre estirar áreas, ya que con el incremento de laxitud ligamentosa, podía exacerbar la inestabilidad articular y el dolor en la cintura pélvica. Así hice, continué bailando y ejercitándome, pero le bajé a los ejercicios de flexibilidad ya que mi área pélvica estaba promoviendo flexibilidad excesiva.
En este embarazo no necesité trabajar tanto con mis cambios posturales como la lordosis, algo que sí me tocó en mi primer embarazo. Pero sí incluí movimientos de mantenimiento por si acaso. También lo mantendré en monitoreo para el posparto, porque la lactancia le da duro a la postura.
Mi quiropráctica siempre bien diligente, saca los libros de texto que tiene accesible en su oficina, y me explica con imágenes y literatura la raíz de mi dolor y el propósito de tratamiento. Además de conseguir alivio para mis malestares, aprendí sobre la jornada neuromusculoequeletal de estos meses. Hoy tuve mi cita. Me decía “¡te estás moviendo bien para tener 37 semanas!” No le dije que en gran parte es gracias a ella, pero debí decírselo. Salí de esa oficina sintiéndome tan y tan bien, respirando diferente. Con un alivio en el cuello, espalda, y caderas, que no consigo en ningún otro lado. Esta vez me añadió un tape kinestécico porque las costillas en la noche arden. Me siento cuidada, y me asombra ver la transformación de la cuerpa, alterando su plano neuromuscueletal para acomodar a la beba, que pronto llegará.
Referencias
Chapman, S. (2025) Pelvic pain (PGP or SPD) in pregnancy. https://www.tommys.org/pregnancy-information/pregnancy-complications/pelvic-pain-pregnancy#:~:text=Pelvic%20girdle%20pain%20(PGP)%20is%20pain%20in,*%20Being%20overweight%20*%20Having%20hypermobility%20syndrome
Fiat et al. (2022). The Main Changes in Pregnancy—Therapeutic Approach to Musculoskeletal Pain. National Library of Medicine https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9414568/#:~:text=Over%20time%2C%20it%20has%20been,are%20shown%20in%20Figure%201.