El modelo de negocio que está siendo un problema en el campo de salud mental

El ser contratista o empleado a tiempo parcial puede parecer beneficioso a primera vista. No es simplemente un modelo flexible de empleo. Es una transformación estructural que está impactando la estabilidad de los profesionales y, por consecuencia, la calidad del cuidado en salud mental. La promesa de mayor flexibilidad, paga mayor por hora, y la promesa de que esas horas serán garantizadas. Sin embargo, los clientes empiezan a cancelar a última hora, la compañía no ofrece beneficios (días de enfermedad, licencias o plan médico), y comienza a quedar claro que el pago por hora no compensa la inestabilidad financiera ni la falta de beneficios.

En el campo de salud mental (y en otros también), está muy de moda el gig work, el trabajo por guisos (en buen español boricua) donde contratan a un psicólogo por un pago por hora, sin proveerle un salario base ni beneficios. Esto ha llevado a que el mercado sea más volátil, los psicólogos entren y salgan de una compañía, afectando la calidad de los servicios que ofrecen. La precariedad laboral compromete la continuidad terapéutica y la alianza clínico-paciente, elementos fundamentales para resultados de tratamiento efectivos. Vamos, a quién le gusta estar cambiando de psicólogo a cada rato. A mí ciertamente no.

Diversos estudios señalan que, en comparación con el empleo tradicional, los trabajadores a tiempo parcial o contratistas reportan menores niveles de satisfacción vital y bienestar psicológico, especialmente cuando esta modalidad no es una elección voluntaria. El trabajo por guisos, en buen boricua, es cualquier modalidad laboral temporal o basada en proyectos, donde las personas trabajan por encargo sin una relación continua con un empleador fijo. Incluye actividades como el trabajo freelance, el autoempleo, los contratos por agencia temporal y la subcontratación, muchas veces gestionadas mediante plataformas digitales. Aunque algunas personas eligen esta modalidad por la flexibilidad y autonomía que ofrece, otras dependen de ella como principal fuente de ingresos. Mi experiencia profesional en los últimos cinco años confirma estos hallazgos de la literatura: la inestabilidad de horas y pagos impacta directamente tanto en el bienestar del profesional como en la calidad de atención al paciente.

Una revisión sistemática reciente publicada en 2023 en el Australian and New Zealand Journal of Public Health encontró que el empleo precario, que incluye trabajo temporal, inseguro y sin derechos laborales, se asocia con peor bienestar, peor salud general y mayor afectación de la salud mental y emocional. Además, señala que los efectos adversos aumentan a medida que incrementa la precariedad laboral.

Esta modalidad tiene riesgos para la calidad del servicio ofrecido. Comenzando por la soledad al no contar con un entorno estable de compañeros, seguido por la inestabilidad financiera, al igual que la ansiedad y el agotamiento derivados de jornadas extensas e ingresos impredecibles. En países como Estados Unidos, la falta de seguro médico vinculado al empleo agrava la situación, dificultando el acceso a atención en salud mental. Estos factores no solo afectan al profesional, sino que impactan directamente en la continuidad del tratamiento y en la relación terapéutica, reduciendo la efectividad clínica y la satisfacción del paciente.

Aunque existe literatura que señala sus beneficios potenciales, como mayor autonomía, flexibilidad horaria, posibilidad de trabajar desde casa y una sensación de control sobre la propia trayectoria profesional, estos beneficios deben ser sopesados con cuidado frente a los riesgos de burnout, estrés crónico y limitaciones éticas derivadas de la presión por maximizar ingresos. Los expertos recomiendan establecer límites claros entre trabajo y vida personal, mantener redes de apoyo social, planificar recursos para la salud y, cuando sea posible, combinar esta modalidad con empleos más estables para mitigar sus efectos negativos.

Aquí haciendo un análisis propio de mi jornada laboral en los pasados cinco años, entré a la gig economy, o trabajo como contratista, no tanto por elección, sino porque es lo que el mercado ofrece. Las compañías ponen en las plataformas de búsqueda de trabajo como Indeed y LinkedIn, los salarios potenciales, pero no son honestos con la tasa de cancelaciones, las penalidades por imprevistos y la volatilidad del mercado. Por ejemplo, hay meses donde se puede cobrar muy bien, y hay meses donde casi todas las semanas se cancelan servicios (diciembre, por ejemplo). Entonces, el salario potencial termina siendo una mentira para añadir a su portafolio más especialistas, cuando en realidad los especialistas en el website ofrecen menos de cinco horas a la semana por estas dinámicas. Esta práctica refleja un problema estructural del modelo gig: incentiva la cantidad de trabajadores sobre la estabilidad y calidad de la atención, obligando a los psicólogos a priorizar la supervivencia financiera sobre el cuidado del paciente.

Es importante hablar de este tema nunca discutido en escuela graduada o hablado en las conferencias de salud mental. Porque la profesión que se dedica a ayudar y a proveer alivio en la carga mental está siendo reducida en calidad por estos modelos de negocio. No es un problema de compromiso profesional. Es un problema de condiciones estructurales que empujan al profesional a sobrevivir en vez de ejercer con estabilidad. No es lo mismo recibir servicio de un psicólogo que tiene un salario estable, a un psicólogo que está en la constante búsqueda de horas, en el corre y corre, que te ve con prisa y no se acuerda de tu nombre.

¿Te ha pasado? ¿Te han prometido horas y un salario que a la final no se dio? Cuéntame.

Referencias
Joseph B, Joseph M. Rise of the ‘Gig Economy’ and its Health Toll on Workers. PMID: 40761717; PMCID: PMC12318557.

Saeed Jaydarifard, Simon S. Smith, Dwayne Mann, et al. Precarious employment and associated health and social consequences; a systematic review. Australian and New Zealand Journal of Public Health, 47(4):100074, 2023.
What is gig work? Gig Economy Data Hub y estudios citados sobre salud mental y trabajo en plataformas.

Wood AJ, Graham M, Lehdonvirta V, Hjorth I. Good Gig, Bad Gig: Autonomy and Algorithmic Control in the Global Gig Economy. Work, Employment and Society. 2019.

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