Mi jornada con la escritura
A menudo me preguntan cuándo comencé a escribir y cómo logro equilibrar la escritura clínica con la creativa. La respuesta corta: son mundos distintos, y depende del proyecto en el que esté inmersa. Pero la respuesta larga… esa es toda una historia.
Recuerdo el verano del tercer grado, cuando la maestra nos dio una tarea: escribir diariamente en un diario. Disfruté esa rutina como nada antes. Tanto, que tuve que pedirle a mi mamá una libreta nueva, porque la primera se había agotado a mitad del verano. Me encantaba detenerme a reflexionar sobre el día, a capturar los pequeños momentos que, sin darme cuenta, formaban mi historia.
Años después, me invitaron a contribuir al boletín de un grupo artístico. Una vez al mes, escribía páginas de reflexión y anécdotas. Más adelante, viviendo en China, escribía para un foro de extranjeros, una comunidad religiosa y una revista por suscripción. Mi escritura se volvió un espacio para explorar la cultura, la fe y mi propia voz en un mundo distinto.
En 2015, mi primer curso universitario de neurociencia abrió otra puerta: la escritura académica. Junto a profesoras y compañeros, publicamos artículos sobre psicología y entrenamiento cognitivo. Poco después, en 2017, redacté mi primer cuaderno de ejercicios para el manejo de la atención, que no solo usaba con mis clientes, sino que compartía con familias de manera más amplia.
Mi tesis de maestría en Neurociencia Educativa, escrita en 2018, fue un punto de inflexión. Se transformó en investigación presentada en Puerto Rico y Perú, y en 2020 se convirtió en un libro publicado por Publicaciones Gaviota junto a Emmanuel Figueroa Rosado. Mientras tanto, en mi práctica educativa, acompañaba a decenas de estudiantes en la magia y el desafío de aprender a escribir, superar obstáculos y encontrar sus propias estrategias.
En 2021 inicié mi disertación doctoral, aprobada en 2022, que dio origen a los primeros capítulos de mi segundo libro, Una Terapia Educativa informada por la neuropsicología para remediar problemas del aprendizaje, publicado en 2024 por EDP University.
Pero no todo ha sido académico. En 2023, durante NaNoWriMo, me lancé a escribir una memoria. Procesé un año difícil, reflexioné sobre experiencias pasadas y plasmé historias que hasta hoy siguen viviendo en mi computadora y en la nube. La sigo revisando, porque como dice Vivian Gornick, quizás todavía no hay suficiente distancia entre la experiencia y la historia.
En 2024 me uní a Scribente Maternum, una comunidad local de madres escritoras. Allí encontré inspiración, aprendizaje y espacios para crecer en mi escritura creativa. En 2025 escribí sobre la matrescencia, un ensayo que pronto verá la luz. Desde 2021, también escribo informes neuropsicológicos que varían entre 12 y 30 páginas, adaptándome a cada caso y a cada persona.
Hoy me muevo entre la escritura académica, clínica y creativa, según la audiencia, el propósito… y la musa que me acompañe en cada proyecto. La escritura ha sido, y sigue siendo, un viaje de descubrimiento: de mí misma, de los demás y de los mundos que intento capturar con palabras.